Babymetal en Español

Reportaje de Metal Hammer del SSA

Metal Hammer nos trae una vez más un reportaje sobre BABYMETAL, está ocasión trata sobre su reciente presentación en el SSA


 

¿Crees que BABYMETAL llenando Brixton fue algo loco? Imagina verlas en su tierra natal en frente de 30,000 fanáticos japoneses…

El Saitama Super Arena es un hervidero de actividades esta tarde, mientras hordas de jóvenes ansiosos parlotean emocionados a su alrededor. Un impresionante y vasto domo con una capacidad de 30,000 personas, que recientemente fue anfitrión de One Direction y lo será, en un mes, de la presentación de los inquietantemente llamados Mr. Children. La multitud que serpentea alrededor del lugar en estos momentos es, de hecho, gente del mismo grupo demográfico que verías en un concierto de 1D. No se están formando para entrar, tampoco; aún faltan cuatro horas para que se abran las puertas y, con una interesante regla de –sólo dos artículos por persona- puesta, algunos de ellos entregan su dinero, dan toda la vuelta y se vuelven a formar en la particular fila de nuevo. Es una fila para comprar mercancía; camisetas, máscaras, bufandas y toallas, todas ellas blasonadas con un nombre: BABYMETAL. El mismo Babymetal que aquí en Metal Hammer hemos proclamado, después de escuchar su realmente única mezcla de J-pop y guitarras thrasheando y presenciar unos realmente locos conciertos en vivo en el Sonisphere, The Forum y Brixton Academy el verano pasado, como la más loca y polarizadora banda abriéndose paso en el heavy metal del año pasado.

Hoy hemos venido a su tierra natal, y a su concierto más grande hasta ahora, para probar nuestro punto, pero si algo pasa, es que estamos empezando a sentirnos un poco… preocupados. Excepto por el pequeño puñado de caballerosos metaleros japoneses vistiendo mezclilla y parches, esto es obviamente una audiencia muy joven, muy ‘pop’. Lo que nos hace preguntarnos: ¿La hemos cagado de alguna manera? ¿Realmente deberían metaleros adultos seguir a esta banda? ¿Hemos apostado por el caballo equivocado?

Las semillas de la duda fueron sembradas 12 horas antes. Habiendo arribado a Tokio desesperados por experimentar tanta, ehem, cultura como sea posible, Team Hammer se cruzó con el mejor ‘metal bar’ en Japón, Godz, mientras rastreábamos las brillantes y coloridas calles del distrito Shinjuku. Dentro, un grupo de caballeros de mediana edad vestidos con trajes, agitaban sus cabezas con Carcass; dos jóvenes señoritas, muy maquilladas y a la moda, cantan con júbilo mientras The Trooper de Iron Maiden retumba en el stereo; y nos reunimos con nuestro barman, lastimando nuestras vertebras con un video en vivo de Make Them Suffer de Cannibal Corpse en Bloodstock 2010. Nos pregunta qué nos trae a Japón, y cuando le decimos que es para ver a Babymetal, una mirada rara le viene al rostro, en parte por gracia y en parte por resignación. Le preguntamos que si ponían Babymetal en Godz, y nos mira como si le hubiéramos pedido que escuchara a Rick Astley. “No! Oh no. No las tomo en cuenta. – De hecho toco el bajo y su bajista es mi profesor.” nos dice, algo sorpresivamente. “Pero no a muchas personas les gusta el metal en Japón”.

Esto parece ser verdad. De vuelta a las afueras del evento, hablamos con la creciente fila y encontramos sólo a dos personas que se identifican como obvios fans del metal. El resto nos miran de la misma forma que nos miró nuestro barman la noche anterior, cuando les preguntamos si son fans de Slayer o Metallica. “¿Iron Maiden? No, para nada. Esto es lo más pesado que nos gusta.” nos dice una joven señorita. “¡Apuesto a que sus lectores nos van a odiar!” se ríe otra. No es necesario decir que no es el tipo de público que encontrarías pasando el rato afuera del Underworld de Londres a las 9 pm un miércoles por la noche.

“Lo entiendo, porque si viera a esta banda cuando estaba primero dentro del metal, probablemente me sentiría igual” nos dice Kobametal, la mente maestra y productor detrás del fenómeno Babymetal, más tarde. Un callado y amigable hombre, se vuelve bastante retirado cuando lo abordamos en un corredor detrás de escenas en el Super Arena. Sólo vino para darnos un regalo, una francamente brillante camiseta de Babymetal que contiene dibujos retratando a Ozzy, Corey Taylor, Rob Halford, James Hetfield y otros vestidos en trajes tradicionales de samuráis japoneses. Tomamos esta oportunidad para preguntarle acerca de la naturaleza divisiva de Babymetal en el Reino Unido, y él está muy consciente de eso, pero cree que los metaleros necesitan ser desafiados. “Vi a la música que crecí amando volverse más y más genérica y aburrida. Así que pensé en qué podía hacer que fuera original” nos recuerda.

Entonces, ¿qué audiencias esperaba encontrar exactamente? Porque evidentemente son muy diferentes las de aquí a las personas que vimos en esos shows europeos.

“Es muy inusual que vayas a Europa y encuentres a tu audiencia ideal” sonríe. “No esperaba eso. Estábamos todos sorprendidos por la reacción en el Sonisphere, The Forum y Brixton. Porque por acá, sí, es un público muy diferente. Fue mágico ver eso al estar en Reino Unido”.

Para todas las cualidades caricaturescas, es bastante obvio que su líder es un verdadero fan de la música, que definitivamente ve a la banda como parte de nuestro mundo y que dice la verdad cuando habla acerca de lo mucho que significa para él. ¿Pero eso será verdad en las chicas? Mucho se ha dicho por los opositores acerca de su falta de conocimiento sobre la cultura del heavy metal. ¿Ellas comparten esa misma ética musical como base?

No tenemos que esperar mucho para averiguarlo… Tres cuartos de hora antes de que salieran al escenario, Su-Metal, Yuimetal y Moametal entran a saludarnos, tan educadas, amistosas y sonrientes como esperarías que fuera cualquier fina estrella pop japonesa. No están solas tampoco; incluso mientras las preguntas de Metal Hammer se van haciendo, podemos detectar la inconfundible sensación de tener 20 pares de ojos viéndonos detrás de nuestro cuello. Babymetal es tan grande como Godzilla, y tienen a un séquito para hacerlo ver.

“¡Sí!” dice una emocionada Yuimetal cuando le preguntamos si Babymetal se esmera en exponer a su base de fans locales al mundo de la música pesada. “Me gustaría que más personas disfrutaran del metal. A decir verdad, cuando entré a Babymetal no tenía idea de qué era, pero ahora conozco lo increíble que tiene el metal, y he aprendido mucho de él”.

Sin embargo, este es un público bastante diferente a los que vieron en el Reino Unido. ¿Eso fue un shock para ustedes?

“Eso varía en cada país” continúa. “Y por eso, la atmósfera del concierto también cambia un poco. Pero eso no cambia el hecho de que los conciertos son divertidos.”

Los ojos de Su-metal se abren mientras recuerda el Sonisphere: “Mucha gente nos estaba viendo por primera vez. De hecho, en el momento en que salimos al terminar nuestro show, teníamos a gente coreando ‘Queremos más’. Eso no pasaría en un festival de Japón”.

Es bizarro pensar que esas tres dulces y jóvenes niñas inspiren tanto odio en fans del metal, y es algo que casi no desearías que llegara a la banda. Triste pero predeciblemente, lo hace, pero parecen tomarlo con calma.

“Estamos conscientes de las opiniones divididas de la gente” dice Su-Metal. “Algunos aman lo que hacemos, y algunos… no. Pero aspiramos a crear un nuevo género llamado BABYMETAL, de un solo integrante. “Todo mundo tiene derecho a pensar como quiera” añade Moametal. “Pero eso no va a hacernos dejar de creer en lo que hacemos y continuar avanzando en nuestro camino”.

El momento del show se aproxima rápido para las chicas, pero antes de que salgan, hay una oportunidad para preguntarles acerca del futuro. ¿Para cuántas personas estará presentándose BABYMETAL en 10 años?

Todas ellas, en inglés, repiten en coro: “¡Only the Fox God knows!” Y así como así, se han ido. Apresurándose para dar su mayor concierto hasta la fecha.

Y vaya show que es. Hay un crujir de emoción en el aire mientras el playlist personal de Kobametal con Anthrax, Judas Priest y Pantera, resuena en el previo del show. Una ola mexicana fluye, de forma eficiente, alrededor de la arena. Si a estos fans de BABYMETAL no les gusta el metal, realmente lo están asimilando muy bien. Entonces las luces se apagan y 30,000 personas hacen erupción. Lo primero que notas es el increíble escenario gótico: una catedral desde donde las tres chicas son bajadas en ataúdes hacia el escenario. Lo segundo es el sonido, musicalmente hablando, es brutal. Y no sólo es brutal como para una banda de pop, sería brutal incluso para Gojira. El sonido es claro y el riff inicial de Megitsune suena como una erupción volcánica. La tercera cosa que notas es que todos, literalmente todos, están bailando junto a las chicas. La yuxtaposición de esos dos extremos es casi demasiado como para poder comprenderlo, como bailar Agadoo con un disco de Napalm Death. Esto continúa constantemente durante el show, una producción que contiene fuego, una plataforma móvil que sale para que BABYMETAL pase por arriba del público, fuegos artificiales, lasers, y dos diferentes espacios de solos para la banda de soporte, la Kami Band. La cual, tienes que admitir, suena en todo muy metal. Y es porque lo es; lo único que obviamente no está inspirado en un concierto clásico de rock son las tres muchachas que lo protagonizan, que continúan sonriendo, saludando y riendo mientras cantan y bailan esas canciones poco comunes. Es extraño, pero es imposible no dejarse llevar por el espectáculo, la emoción, la alegría de todo eso.

Después de 90 minutos, y ningún momento de desatención, BABYMETAL termina con Road of Resistance, la versión que grabada incluye la participación de Sam Totman y Herman Li de DragonForce, y las pantallas gigantes incitan al público a hacer un wall of death. Lo que hace que demuestren no sólo su dedicación a BABYMETAL, sino que esta banda está realmente dentro de la estética del heavy metal, se den cuenta de ello o no. Para el final de la canción contamos no uno ni dos, sino 12 círculos de mosh en el público, de los cuales todos ellos harían retorcerse de dolor a Dez Fafara. Esas personas tal vez no sean fans del metal todavía, pero, por dios, están aprendiendo rápido.

Hasta atrás en el fondo de la arena, mientras tanto, se encuentra una solitaria figura que destaca. Kobametal está evaluando los daños que está causando su creación. Él quería cambiar al metal, pero parece que ha ayudado a cambiar al pop también. Se retira antes del final, inadvertido, obviamente satisfecho con lo que ha visto, como un zorro en la noche. Mientras tanto, BABYMETAL se reúne, hacen una reverencia final y entonces se retiran del escenario, luciendo encantadas con otro trabajo bien hecho en una escala realmente épica. A dónde las lleve su camino todavía está por verse, pero independientemente de tu posición acerca de esta loca pero brillante banda, una cosa es segura: la forma del metal está cambiando una vez más, y sus riendas quizás sólo estén en las manos de tres jóvenes niñas del lejano oriente. Consideren a este caballo como una buena y real apuesta.

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